domingo, 18 de noviembre de 2012

Guión de Radio


El lenguaje radiofónico carece de imágenes salvo las que sepamos generar en la mente del oyente. Se compone de palabras (la voz de los locutores, actores, periodistas, etc.), música, ruidos, efectos grabados y silencios. Es como fuente de comunicación social, una unidad conceptual nueva y distinta a la televisión por su credibilidad, inmediatez y bajo costo de producción. Para el receptor (público oyente) un medio informativo de acceso directo, fácil de transportar y trasladar lo que puede permitir un contacto permanente dentro y fuera del hogar.

La radio cuenta con el servicio externo de agencias de noticias, y los movileros y corresponsales propios.

Los programas también pueden diferenciarse en Ficcionales (radioteatros, ciclos de sketch cómicos), y No Ficcionales (magazines, periodísticos de opinión, musicales de ranking, etc.).

Las radios generalmente insertan en la programación un boletín informativo de dos minutos cada media hora y flash breves, de 30” en cualquier momento.

Los boletines contienen noticias sintetizadas en cinco o seis renglones con un lenguaje directo, claro y sencillo, que no apela a palabras en desuso ni términos científicos o técnicos ni siglas desconocidas por el público. Se utilizan frases cortas con punto y seguido sin llegar al párrafo telegráfico.


Los programas pueden dividirse en bloques y cada emisión tiene tres momentos fundamentales a crear: la apertura, el separador y el cierre, además de la coherencia en la idea general y su estructura.

No existe un formato ideal de libreto, grilla o rutina.

Para un radioteatro pueden utilizarse el guión a dos columnas, destinando una para las indicaciones al operador y otra para los textos que deben decir los actores, locutores y el relator, que es quien hace la “puesta en escena auditiva”.

En un periodístico o magazine puede apelarse a una escaleta similar a los ciclos televisivos, donde conste el material a incluir en cada bloque, el tiempo estimado de cada nota y su minuto de ubicación y salida al aire. El programa puede ser grabado o en vivo. El primer caso supone una edición que mejore el producto y lo acote a los tiempos previstos. Los flashes informativos utilizan los verbos en tiempo potencial porque no han confirmado muchas veces las informaciones. Los boletines intentan contar brevemente qué pasó, cuándo, dónde, a quién, cómo y por qué. Las noticias son enunciadas brevemente en forma sencilla y clara, directa en su formulación. A veces cuentan con la voz grabada (y editada) de un personaje en cuestión.

Los informativos se diferencias por su duración y ubicación en la programación como flash, avances, boletines, noticiero, diario hablado, informativo mixto o magazine de noticias y edición especial. En el flash, la noticia apenas chequeada es lanzada al aire tan pronto como es conocida y su inclusión comporta la interrupción de la programación. El boletín de dos a cinco minutos sí cita toda la actualidad. El diario hablado se basa e inspira en secciones de la prensa escrita y en los avances o anticipos se anuncian los temas que se desarrollarán en el boletín siguiente. Crónicas y entrevistas de movileros en el lugar de origen de la noticia completan los textos periodísticos.

El foco de la noticia, los informadores espontáneos, las agencias de noticias, los corresponsales locales y extranjeros, enviados, colaboradores, los comunicados oficiales, la prensa escrita y televisiva son algunas de las fuentes más comunes que alimentan el contenido de los noticieros y boletines radiales.

En los radioteatros se dan tres elementos muy importantes: el relato (la historia previa que debimos inventar), la acción (que generalmente surge de la voz del relator) y los diálogos (los personajes).Deben tenerse en cuenta dos factores: el tiempo de emisión está previamente delimitado y el único sentido del receptor que entra en juego en este medio es el oído. Si como dijimos antes, dividimos la hoja transversalmente en dos, podemos dar en una columna las indicaciones al operador (planos de sonidos., temas musicales y su duración) y en la otra columna las indicaciones al elenco artístico. Pero en todos los casos (guiones periodísticos o ficcionales) hay que escribir para el oído. Tener en cuenta que lo que el oyente no entendió no lo volverá a oír, que la velocidad impide a veces la reflexión, que el mensaje puede ser deformado por el receptor y que la palabra oída se olvida más fácil. El que escribe tiene que estar al servicio de quien hable, e indirectamente de quien oye.

Finalmente citamos a los programas musicales que son los más abundantes, en especial en las radios FM. Se diferencian sólo por el tipo de música que emiten y los estilos de conducción de los locutores que los animan. Desde los ciclos de música clásica, tango o jazz hasta los “hit parade” (temas elegidos por el público o ranking de ventas) los programas musicales sirven de lanzamiento para los nuevos productos de artistas famosos, (a veces están patrocinados por las mismas empresas grabadoras).

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tu comentario será visto por un administrador y de ser aprobado lo publicaremos.

En caso de que el contenido no se ajuste, en todo o en parte a la política de Of Writers, será publicada solo la parte que pueda ser hecha.

Muchas gracias!