lunes, 15 de octubre de 2012

TV vs. CINE

El guión televisivo cuenta, con dos “instrumentos” principales para el mensaje: personaje y cámara. También el cine, pero tenemos grandes diferencias con el séptimo arte como por ejemplo:

1) Para un film se destina mucho más presupuesto que para un programa de TV. de la misma duración. El tiempo de filmación, la cantidad de escenarios -muchas veces locaciones reales- y exteriores diferentes no tienen comparación, al igual que el número y complejidad de los personajes.  En TV. generalmente se trabaja con un grupo pequeño de escenografías fijas que se repiten en cada episodio (en nuestra TV. el Dr. Richard Kimble, personaje de El Fugitivo que en cada capítulo vivía una aventura en una ciudad diferente, estaría escondido siempre en el mismo barrio). Los exteriores en TV son exiguos y los tiempos de grabación más limitados que los del cine.

2) Filosóficamente, el cine es un hombre que le habla a la sociedad, es decir, al creador puede no interesarle que la gente entienda o le guste el film, mientras que en televisión es la sociedad la que le habla a un hombre que mira un programa en su living comiendo un bocadillo.  Por eso, se busca que el mensaje tenga los códigos comunes de un cuerpo social al que va dirigido, que el público vea el programa y que además compre los productos que se venden durante el corte publicitario.

Si el programa no tiene rating no generará publicidad, o sea, ingresos al canal y tarde o temprano lo quitarán del aire. Por lo tanto el autor televisivo debe ser sí o sí un creador de éxitos.
3) El cine filma para una pantalla grande apaisada, en la que los grandes planos tiene valor, el personaje no pierde fuerza en su relación espacial con el resto de la escenografía o paisaje.  En la TV que por ahora es una pantalla chica, se aprovechan más los planos cortos tanto para el chiste como para la revelación emotiva.

4) El guión cinematográfico puede manejar la progresión dramática de manera más racional, pausada, con verdadero encadenamiento causa-efecto. El libreto televisivo cuenta una historia dividida en bloques, con cortes comerciales. A esto se suma la realidad ineludible de la vecindad de otros canales de cable o TV abierta que compiten en el mismo horario con variados productos.

Un espectador de cine “le da tiempo al film” para que lo conquiste. En TV. lo que no se consiguió en los primeros segundos puede haberse perdido para siempre, y luego de haber retenido la atención del espectador hay que motivar su permanencia a través de una atractiva distribución de la acción dramática en cada bloque, con finales que provoquen el interés del público de volver a vernos  una vez terminada la propaganda del rubio de los cigarrillos o la chica del shampoo.

Los diálogos y una mayor libertad de contenido son las características más diferenciales de la radio y del teatro en relación con la TV. donde la cámara cuenta menos que en el cine, pero sigue contando mucho.

Si aún así quieren seguir leyendo o piensan escribir un guión, les cuento que hay y debe haber guión detrás de todo tipo de programa televisivo, ya sea una telenovela, un magazine o un documental.

Para los que duden en seguirme, les digo como Aldo Cammarota, un guionista legendario, creador  de Telecómicos: “No se vayan que ahora viene lo mejor”.

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